Cinco haikus

Etiquetas

amanecer

blancas arquitecturas

vida silente

 

amanecer

de la mano los fardos

grupos de gente

 

amanecer

página en blanco el mar

surcan gaviotas

 

amanecer

rojo círculo el sol

incandescencia

 

amanecer

arde bajo la piel

la vida nueva

20171004_081159

 

Anuncios

Audaces cuentos de hadas

Etiquetas

Angela Carter en blog Eva Muñoz

Publicado en el Cultura/s de La Vanguardia (26/08/2017).

UNA LIBERADORA VERSIÓN de Barbazul. Y terrorífica, con una progresión narrativa digna de un maestro del suspense. La más gamberra y deliciosa versión de El gato con botas. Sensuales, violentos y melancólicos cuentos de lobos y de vampiros. Inquietantes las más de las veces. Sorprendentes siempre. Y dotados de un magnífico estilo (¡bravo por el traductor!), elaborado, barroco pero extraordinariamente preciso: ni una palabra de más. Así son los cuentos de la escritora y periodista británica Angela Carter (1940-1992), una grande de la narrativa inglesa de la que Sexto Piso reedita uno de sus volúmenes más destacados, La cámara sangrienta, en una preciosa edición que cuenta con las bellísimas ilustraciones de la chilena Alejandra Acosta (1975).
Angela Carter se acerca a los cuentos de hadas de la tradición europea con el espíritu audaz de sus heroínas. Con curiosidad, irreverencia, frondosa imaginación y una extraordinaria libertad creativa. Altera finales y conclusiones, reescribe, mezcla fábulas. Desde lo que hoy llamaríamos una perspectiva de género, liberando a las mujeres de arquetipos limitadores, pero yendo mucho más allá. O, desde ahí, desde esa libertad, adentrándose en las fuentes del deseo, en su naturaleza ambivalente, en el subconsciente, que no siempre arroja visiones complacientes o comprensibles. Y es que los relatos de Carter no responden a una lógica cartesiana sino a la lógica simbólica y poética de los mitos y cuentos.
Fábulas que son también puro divertimento, exploración de los mecanismos o modos narrativos, entre el relato gótico, en la mejor tradición de Poe o Hoffmann, y la narrativa erótica; entre la lógica narrativa más clásica, como “La cámara sangrienta” que da título al libro, deslumbrante, y la más poética, casi diría que plástica o performativa, pues “Lobalicia”, bellísimo, se me antoja un ballet. Las niñas, mujeres y adolescentes que protagonizan los cuentos de Carter son audaces y de corazón puro, del que brota su fuerza y su valor. No son cuentos ingenuos. Están en las antípodas de la corrección política. Pero la curiosidad no resulta penalizada y la feminidad es vibrante y activa, no mero reflejo y expectativa.
Un libro, como rezan algunos juegos educativos, para lectores de 12 a 99 años. Un clásico contemporáneo.

Regreso (o Ir sola al cine)

Etiquetas

 

Natalia Ginzburg en blog Eva Muñoz

Hay un generoso proverbio, yogui, creo, que dice que no importa cuántas veces te pierdas, lo importante son las veces que eres capaz de regresar.

El aire, fresco, parece tan leve, hoy.

El mar de un azul lechoso, algo turbio, en la orilla y color turquesa después, un milagro doméstico, en la Barceloneta. Me veía el cuerpo bajo el agua, que se movía como en un latido inmenso. Las cosas ocupando su lugar. La gravedad sólo en la tierra.

La otra tarde sobre la bicicleta, camino al cine. También el tiempo era grato, y leve, y todo lo demás afirmado.

Amo ir sola al cine. La primera vez que fui sola al cine tenía dieciocho años. Fue al cine Capsa. No recuerdo el título de la película, aunque sí que era francesa y que había una relación entre un adolescente, el protagonista, y una mujer madura (¿quizá su profesora?) en los años cincuenta, ¿quizá en alguna excolonia? La película, de la que recuerdo sobre todo la luz, me gustó. La experiencia de acudir sola al cine me pareció fascinante. Nunca he abandonado esa afición, que jamás me ha traicionado ni me ha decepcionado. He compartido maravillosas sesiones de cine con algunas amigas o amigos, con amantes, con parejas… Recuerdo estallar en carcajadas de forma totalmente extemporánea al inicio de un drama, con E. Por supuesto, he olvidado el motivo. Quizá por el drama. Recuerdo en especial desternillarnos de risa con una película reciente, también francesa, también un mes de agosto, una película extraña, entre la astracanada y el drama, y ser las únicas que nos reíamos en la sala, exageradamente, sin poder parar, como si tuviéramos la edad de los protagonistas adolescentes de la película… Uno nunca se ríe así en solitario, es cierto… Recuerdo, cómo no, la felicidad de compartir películas con mi hijo y conservo, sé que conservamos, sesiones memorables, como la mañana en que descubrimos juntos, este invierno pasado, Eduardo Manostijeras, o modestas pero inolvidables sesiones domésticas, como aquella en la que vimos El viaje de Chihiro o Los niños lobo… Y por supuesto descubrir que le gusta Cantando bajo La lluvia, Chaplin, Keaton… Sí, la noche en que me tumbó -¡qué felicidad, él resistió, yo no!- viendo El maquinista de la general

Pero vuelvo a esa otra tarde sola, sobre la bicicleta. La extraordinaria sensación de libertad de la tarde disponible. Ir con tiempo, mejor; entrar sola en un bar, tomar una cerveza, mirar. Mirar. Ocupar sola la butaca, acomodarme como si estuviera en los brazos de un amante siempre fiel, acogedor y disponible, mirar de soslayo o con descaro al resto de los ocupantes de la sala o no mirar a nada ni a nadie en absoluto, simplemente esperar a que se haga la oscuridad en torno, a esa seguridad a un tiempo fetal y festiva, al festival de luz y sonido estallando frente a ti, atrapándote, llevándote lejos, sorprendentemente tan lejos y tan cerca de ti al mismo tiempo… Porque sí, he vivido momentos de rara comunión, de milagrosa comunión leyendo y en interiores de museos, en estaciones de tren o en aeropuertos, en playas, campos, ciudades, ante la contemplación de obras de arte o inmersa en la vida… Recuerdo leer, ¡enferma!, La montaña mágica, no hace tantos veranos, y tantos otros libros… La otra tarde, un poema de Ferrater, en un bar… Pero la lectura es una amante mucho más exigente, debe hallarnos en una disposición de ánimo que uno no siempre tiene… El cine es el único que es capaz de hacerse cargo de mi dispersión, de mi disgregación, a veces, de mis caídas en agujeros más o menos profundos. Por supuesto, cuando llego a casa, leo, además de ver películas, y me salvo un poco más, o me voy de viaje y siempre vuelvo con las manos llenas… El otro día, releí este texto, a propósito de agujeros. Es un texto de la Ginzburg, una de mis escritoras favoritas, maravillosa, tan personal e inconfundible. Se llama A propósito de las mujeres y habla de agujeros, de esos agujeros en los que caemos nosotras. Sí, nosotras. No ellos. Un día, queridas, todas las que me leáis por aquí o fuera de aquí, a las que yo leo, tenemos que hablar de este texto, y de esos agujeros. Porque yo no sé exactamente qué cosas importantes tenemos que hacer, pero la vida, esta de ahora, este escrito, es importante. Sin duda.

Entra una hermosa luz a través de las puertas abiertas de mi balcón. Luz de sol que atraviesa nubes oscuras. Son las nueve de la mañana. Viernes.

La otra tarde, por cierto, en la sala oscura me esperaba Estiu 1993, de Carla Simón. Maravillosa película, maravillosa protagonista de la estirpe de la niña Ana Torrent, perfecta sensibilidad para capturar la complicidad infantil, la morosidad del verano… y ese estallido final.

Tomar un baño de mar en invierno

Barceloneta en blog Eva Muñoz

Tomar un baño de mar en invierno

Gritar de frío

Reír de pura energía que desborda

Sola

Apenas las gaviotas y los veleros

A lo lejos

Contemplar el skyline de Barcelona entre la calima

La curva del hotel que espejea

Como la estela del sol sobre el agua

Sumergirse en el haz de luz que penetra el agua

Alegría intensa e inmediata

Pura belleza cotidiana

Y salir y frotarse la piel que arde de frío

Y plantarse ahí, sobre la arena

Entre el mar y el viento

Y el sol, que ahora está alto

Como crecer de pronto varios centímetros,

Como si te estiraran de la coronilla

Como emerger de la tierra y cubrir todo el espacio hasta el cielo

No hay cesura

Una columna bien anclada a tierra

Y apostar por todo de nuevo

Extinguidos el desánimo y la tristeza

Y sentir que son ellas, no tú ni tu conciencia,

Las células de tu cuerpo y el impulso vital que las anima

Las que llevan las riendas.

Sea.

El clown: arquetipo imprescindible

Etiquetas

, ,

Ayer publiqué una reseña en el Cultura/s de La Vanguardia a propósito del libro Clowns. Una figura arquetípica, de Constantin von Baloewen (Kairós). Una indagación acerca de esa figura arquetípica, grieta y punto de fuga imprescindible en cualquier sociedad. Algo somero en su alcance, el libro intensifica su tono poético conforme avanza y el tema es fascinante. El artículo quedó bonito. Podéis leerlo íntegro más abajo. Hoy sigo con Rasputín (y otras cosas menos interesantes pero por las que también me pagan). Buen domingo!

clowns_en_blog eva muñoz

“¡DÉJALOS! Si no hubiera locos en el mundo, ¿qué sería de él?”. Goethe lo comprendió. En cualquier sociedad organizada, tan necesarias como las normas son las fisuras, los puntos de fuga. De otro modo, se corre el riesgo de estallido, violento. Por ello, cualquier sociedad genera necesariamente antagonismos para mantener su, digamos, equilibrio homeostático. No siempre los tolera, desde luego, porque el reequilibrio conlleva un desequilibrio previo… o definitivo, y la pérdida de control genera ansiedad y miedo. Hay una amplia suerte de grietas y antagonistas: el loco, el juego, el “pensamiento salvaje” (aquél que no establecía una radical cesura entre ciencia y arte, según lo expresaba Lévi-Strauss)… el clown. Todos comparten un mismo territorio intermedio, una tierra de nadie y sin embargo de todos, plenamente conectada con la realidad pero también con lo inmanente o con “lo divino”… El clown aparece pues como un arquetipo imprescindible. Sin él, mucho antes nos habríamos aniquilado.

De ahí que el antropólogo e historiador de la cultura Constantin von Barloewen se acerque a esta figura, y lo haga atravesando épocas y culturas, analizando sus características en las sociedades primitivas y en el seno de la cultura occidental, en tiempos sacralizados y desacralizados; que observe fenómenos de alto contenido político como la Fiesta de los Locos o las Sociétés Joyeuses… porque la clownerie es subversión, insumisión, contra-razón, pero también compasión, empatía… elemento que se acentúa en la modernidad, el hombre ya expulsado de todo orden cósmico, de todo orden cotidiano incluso, ya todo tiempo indistinguible y sin fisuras ni transiciones. Ahí, frente a ese hombre desamparado, el clown abre resquicios para la distinción, para la risa, por supuesto. Un clown que es hoy más trágico y menos grotesco… El autor revisa también, cómo no, el clown en la literatura y en el arte, en el cine, en el teatro, y rinde tributo a algunas de sus más destacadas figuras.

Todo ello en un texto de notable fuerza poética que contiene momentos tan bellos y certeros como éste, en el que aproxima así una descripción del fenómeno: “atesorar instantes, no devenir víctima, volver expresivos los cuerpos […]”. El clown como tierra de nadie imprescindible, insumiso, punto de fuga… como el loco, como los amantes entregados, todos ellos hermanados en esa Société Joyeux transfronteriza.

 

Amistad virtual avant la lettre: Tchaikovsky y Von Meck

Etiquetas

 

 

La relación entre la mecenas Nadezhda von Meck y Tchaikovsky es una de las más singulares y fascinantes de que tengo noticia. A lo largo de los catorce años en los que la mecenas sostuvo económicamente al compositor, intercambiaron centenares de cartas a través de las cuales forjaron una sólida amistad pero, por deseo expreso de ella, jamás se vieron, ni siquiera cuando coincidieron en la villa veraniega que ella poseía en Florencia. Lo cuento aquí, a propósito del concierto de la Cuarta sinfonía de Tchaikovski que sonará mañana en el Palau de la Música.

¿Ética maquínica?

Etiquetas

 

rosi-braidotti en blog Eva Muñoz

EL PARLAMENTO EUROPEO acaba de proponer una regulación a gran escala de los robots y máquinas inteligentes. El informe, según publicaba El País, propone regular temas como la responsabilidad civil y legal de los robots —especialmente en el caso de los coches autónomos—, la creación de una agencia europea encargada de ellos, la privacidad de los datos que almacenan, la inclusión de un código ético y la posibilidad de establecer un impuesto por utilización.

En este contexto, traigo aquí una entrevista con la filósofa Rosi Braidotti a propósito de su libro Lo Posthumano que publiqué el pasado noviembre en Revista de Occidente. La filósofa critica que la categorización ética de determinadas cuestiones con frecuencia enmascara un debate de fondo sobre las condiciones materiales y geopolíticas que están creando entidades como los drones o las redes computacionales.

¿Podríamos por favor detenernos un minuto a discutir las infraestructuras materiales, las inversiones de capital, la combinación de ciencia y economía, las relaciones geopolíticas que están creando los drones y las redes computacionales en primer lugar? ¡Son los principales ejes del poder en el mundo contemporáneo y la ética por sí sola no va a resolver los problemas!

En la entrevista, la filósofa aborda también las principales críticas que, a partir de los años sesenta y setenta, se han formulado al humanismo tanto desde movimientos sociales como el feminismo como desde la teoría postestructuralista, y de las que su libro hace una comprensiva y valiosa revisión.

La crítica al humanismo no es nueva, especialmente desde la izquierda del espectro político. (…) El «Hombre» no puede pretender representar a la humanidad toda porque ese «hombre» es una entidad específicamente determinada en cuanto a cultura, género, raza y clase: es europeo, macho y blanco.

En un momento histórico en que la crisis de lo humano es vista con aprensión cuando no con alarmismo, es estimulante encontrar a una pensadora que aboga porque esa pérdida de centralidad de lo humano -que Braidotti juzga más normativo que neutro- sirva para cambiar de paradigma hacia otro más complejo pero también más comprensivo e integrador, el único quizá capaz de salvar las brechas y las contradicciones que marcan nuestro presente y el futuro que se vislumbra.

Soy consciente de que gran parte de las modificaciones físicas y psíquicas que experimentan nuestros cuerpos responden a la lógica capitalista. Así es que sí reclamo la puesta en juego de determinados valores éticos, concretamente: que la experimentación sea sin ánimo de lucro, sujeta a la solidaridad transnacional, a la conexión entre especies y, por supuesto, a la justicia intergeneracional.

portada lo-posthumano en blog Eva Muñozrev-occidente-noviembre-2016-entrevista-eva-munoz-a-rosi-braidotti_pagina_01

Las oposiciones coexisten y estallan ante mis ojos: la epidemia de la anorexia y la bulimia y el hambre resultado de la pobreza se traducen en espasmódicas ondas de la expansión y contracción del peso de los cuerpos en diversos sectores de la población. En Los Ángeles hay clínicas dietéticas para mascotas del mismo modo que las hay para humanos. ¡Bienvenidos al capitalismo como esquizofrenia!

 

Tanztraüme

Etiquetas

Anoche fui feliz durante la hora y media que duró la proyección de Tanztraüme en la Filmo: un docu de Anna Linsel y Rainer Hoffmann que recoge la puesta en escena por adolescentes de 14 a 18 años sin experiencia de baile del proyecto de Pina Bausch Kontakhof. Un ensayo a través del cuerpo y la emoción acerca de las relaciones entre hombres y mujeres, el amor, la violencia, la fragilidad, la seducción… Cuánta emoción, belleza y creatividad! Arte ‘popular’ pero ‘exigente’ a un tiempo: la demostración fehaciente de que tal cosa es posible. La danza como experiencia artística autotransformadora y vivencial. Grande! Energético y contagioso. Cielos: algo así debería ser un servicio público!!

Weekend

Etiquetas

tapies_vilanova_en blog Eva Muñoz

Domingo

Así se llama la exposición de Oriol Vilanova en la Fundació Tàpies. Durante años, este artista conceptual ha acudido cada domingo al mercat de Sant Antoni o al rastro de la ciudad donde estuviera y ha comprado una postal. Vistas aéreas de paisajes montañosos, de puertos, de portadas de iglesias, de objetos decorativos de indudable gusto kitsch, de cisnes, de souvenirs… todas son souvenirs, también las puestas de sol, las naranjas, los zoológicos, los paisajes suizos en los que ondea la inequívoca bandera de ese país, los mandatarios… En total ha reunido 34.000 postales de las que expone 27.000, con las que ha cubierto las paredes de dos de los pisos de la fundación, todas situadas en vertical independientemente del sentido en que fue tomada la foto, organizadas por grupos cromáticos y temáticos.

Hay algo en la repetición del gesto del coleccionista, el orden o la pauta que confiere a cualquier vida, que he deseado siempre, quizá porque yo no soy así… También es posible que existan regularidades en mi vida perceptibles para alguien que esté fuera de ella.  Hoy percibo mi vida como un fluido. Y no hay desorden en los fluidos sino discurrir… El texto que presenta la exposición habla de ella como de “las ruinas de la sociedad del espectáculo”. Memoria y juego, registro yo. Porque por encima del orden y la repetición sobresale el juego, que indudablemente sigue unas reglas pero siempre es nuevo y admite todos los comienzos y conclusiones. Y fugas.

metalocus_peterhujarmapfre_en blog Eva Muñoz

A apenas unos pasos de allí, la exposición de fotografía de Peter Hujar en la Fundación Mapfre es en cierto modo la antítesis de la de Oriol Vilanova. Leo que en su última exposición en vida, en 1986, Hujar expuso setenta fotografías muy juntas y en dos filas componiendo una suerte de friso, de modo que no hubiera dos fotos con el mismo motivo juntas (retratos, naturalezas muertas, paisajes, animales…). El artista pretendía así “minimizar la tentación del espectador de comparar y buscar diferencias”, pues “más que servir como variaciones sobre un asunto común, todos y cada uno de sus temas tenían un papel original, único”. Y lo cierto es que no importa si lo que está ante el objetivo del fotógrafo es una vaca, un edificio, una silla sobre la que se ha dejado una manta o una persona mirando a cámara de frente o, como es muy frecuente, desde la horizontalidad de una cama o un colchón: todos tienen el mismo peso específico, la misma incuestionable entidad. Las fotografías de Hujar tienen, como sostiene A.,  una “solidez” que las distingue, que el fotógrafo reconoce en los sujetos y las cosas y captura y definitivamente ancla a tierra. A mí se me hace evidente también que Hujar es un outsider genuino e irremediable, un raro, un solitario, alguien que va por libre porque no sabe hacerlo de otro modo, ajeno a escuelas y movimientos. Y su singularidad y ese peso específico que sabe hallar en todo aquello que mira sacándolo por un instante y para siempre de la corriente del tiempo, hacen de su fotografía algo realmente muy bello. Como la paz que comunican algunos de sus retratados. Susan Sontag nunca desprendió esa beatitud ni estuvo tan bella.

Domingo, 14.20 h. Hace viento fuera de la Fundación Mapfre. Viajo de pie en el vagón de metro, con la espalda apoyada en una de las barras centrales. La vista sobre los hombros del resto de los viajeros y la profundidad del vagón me producen la sensación de tener ante mí un sistema montañoso y por unos minutos no necesito nada, no pienso nada, contemplo a la muchedumbre como si contemplara un paisaje. Antes, miro insistentemente a un chico joven frente a mí, sus gafas geométricas estilo decó y sus piercings capturan mi mirada… Pienso en Hg. Me gustaba escribirle y recibir mensajes obscenos en el metro, rodeada de desconocidos. A él también.

Sontag_hujar_blog Eva Muñoz

Sábado

Es fascinante escuchar y ver tocar a Fazil Say, que actúa con la Simfònica del Vallès en el Palau de la Música. Primero Silence of Anatolia, una composición suya. Qué papel el de Rubén Gimeno, el director, pienso, qué difícil, porque el pianista genial manda mucho y dirige a la orquesta desde la banqueta. Y no sólo su obra, poderosa, atmosférica, también el concierto para piano de Mozart, el núm. 23 en La mayor, que hace suyo como si de otra de sus obras se tratara, y realmente es una felicidad escucharlo y es perceptible en el auditorio. Dice F. que tiene cara de psicópata. Bromea. Pero tiene cara de loco, de trance, cuando actúa.

En la fiesta miro al hombre guapo apenas unos metros delante de mí. Es obviamente guapo, y su expresión soñolienta, sexy, el cuerpo con algunos kilos de más es deseable, no sé si porque él tiene menos de cuarenta años o porque soy yo quien tiene más de cuarenta (cuando era muy joven me gustaban flacos), y ese acento… que inevitablemente asocio a mi amante reciente. Pero, ¿qué dirá la princesa al abrir los labios?

A propósito de Arrival y Toni Erdmann

Etiquetas

Dado cómo está el patio doméstico y el (des)concierto internacional, no sé si llamar a los heptópdos de la doctora Banks o a Toni Erdmann y su repertorio trash. Una cosa parece clara: atrapados como estamos en este sistema que algunos definen precisamente porque “no hay afuera”, hay que buscar algún modo que nos permita salir y llegar de nuevo, tenga ese extrañamiento forma de alienígena o de sujeto de aspecto perfectamente asimilado pero que gracias a una peluca, dientes postizos y una extraordinaria capacidad para la extemporaneidad, nos ayude a recuperar la mirada sobre nosotros mismos. Buen domingo y buen cine!

Arrival en blog Eva Muñoz

Toni Erdmann en blog Eva Muñoz